La guerra de Ucrania y el declive de Europa

El mundo ha cambiado. Hace veinte, veinticinco años, Europa era el centro del mundo y el resto de países admiraban el éxito de la UE y del euro. Pero eso ha dejado de ser así.

Europa, en el actual mundo multipolar de geometría variable, ya estaba en declive como cinco años antes de la guerra de Ucrania. Pero esta guerra ha acelerado ese declive hasta niveles que ni el más pesimista de los analistas hubiese podido imaginar hace diez y no digamos quince años.

Las consecuencias de la guerra de Ucrania son y serán mucho mayores de lo que nadie podía haber previsto. Sobre todo para la decadente y desorientada Europa. Los movimientos tectónicos que causará y está causando esta guerra son innegables.

Es un hecho: la guerra de Ucrania ha hundido a Europa. La guerra, y sus pésimos políticos: los peores de toda su historia. Veamos por qué.

I. Europa, derrotada

  1. Europa ha perdido, junto con la OTAN, la guerra de Ucrania. Los miles de millones malgastados en enviar armas a Ucrania no han impedido el dominio de las tropas rusas en una lenta guerra de desgaste en la que Rusia seguirá avanzando. Y gran parte de esos miles de millones enviados a Kiev han acabado en bolsillos de corruptos políticos ucranianos, y muchas de las armas en manos de terroristas en otros lugares del planeta.
  2. Pudo firmarse una paz en Estambul en 2022 al principio de la guerra, en abril de 2022. Pero, con el beneplácito europeo, Boris Johnson , enviado por Biden, viajó a Kiev para cargarse el acuerdo al que rusos y ucranianos habían llegado en Turquía. Argumentación occidental: “podéis ganar la guerra y os daremos armas y ayuda; no firméis la paz”. Resultado: un millón de muertos ucranianos y rusos en una guerra que nunca debiera haberse producido y que podría haberse parado. Y encima pierden la guerra. Colosal dislate.
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Reconstruir los puentes con Rusia

Francia e Italia han dado el primer paso. Tras cuatro años en los que los países de la UE se han negado a hablar con Rusia, es decir han negado la diplomacia justo cuando más falta hace ésta, Macron y Meloni por fin se han dado cuenta del inmenso error que es negarse al diálogo con Rusia en tiempos de guerra. Han sabido rectificar.

Ello cambia bastante las cosas. Desde 2022, la UE ha sido inflexible: no hablar con Rusia, ni tampoco con Bielorrusia. El relato es claro: «Rusia ha agredido a una democracia ejemplar por puro imperialismo en una guerra no provocada». Pero, ¿Qué pasa si el relato es falso? ¿Qué pasa si la democracia de Ucrania -uno de los países más corruptos del mundo- dista de ser ejemplar? ¿Qué pasa si Rusia no invadió por imperialismo (territorio no necesita el país más extenso del planeta), sino para proteger a los millones de rusos étnicos del Este de Ucrania cuya lengua materna había sido proscrita? ¿Qué pasa, subrayemos esto, si Rusia invadió para impedir que Ucrania, en contra de lo pactado años atrás, entrase en la NATO? ¿Qué pasa si la guerra no es improvocada?

Y, sobre todo: ¿Qué pasa si esta ruptura total con Rusia, incluso hasta negar la diplomacia y el diálogo, ha sido económicamente ruinosa para Europa? Pero Francia e Italia han entendido que la narrativa vigente hasta ahora es descabellada y perjudica sobre todo a Europa. Romper los puentes con Rusia nos perjudica a todos. Como siempre, los países mediterráneos, con más solera y sabiduría que los países norteños son, somos, los más juiciosos.

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